¿Qué sucede con la vivienda alquilada si me voy a divorciar?

Los conyuges al divorciarse deben decidir sobre el uso de la vivienda familiar y dejar constancia del mismo en el convenio regulador en caso de que sea de mutuo acuerdo, o en la sentencia si se tramita de forma contenciosa.

Si la vivienda alquilada se le concede al cónyuge que no aparece como parte en el contrato de alquiler, se debe subrogar en el contrato. Para ello no necesitará autorización del propietario pero deberá comunicárselo en el plazo de dos meses desde que fue notificada la resolución judicial, acompañando copia de la sentencia o de la parte de la misma que afecte al uso de la vivienda. De esta manera el arrendador tendrá conocimiento del hecho y a partir de dicho momento las comunicaciones en relación a la vivienda las realizará con el subrogado.

Puede suceder que cónyuge que figura en el contrato desista del contrato sin el consentimiento de su cónyuge, en este supuesto el arrendamiento puede continuar en beneficio de este último puesto que el arrendador no podrá oponerse.

Lo anteriormente expuesto es extensible en favor de la persona que hubiera convivido con el arrendatario de forma permanente en análoga relación de afectividad a la de cónyuge, durante, al menos, los dos años anteriores al desistimiento o abandono, salvo que hubieran tenido hijos, en cuyo caso bastará la mera convivencia.

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