La fibromialgia es reconocida motivo para declarar la Incapacidad Permanente Absoluta.

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Ya habiendo sido reconocido por, entre otros, el Juzgado de lo Social nº 3 de Madrid en Sentencia de fecha 13 de febrero de 2013, recientemente se reitera dicho reconocimiento por la Sala de lo Social del TSJ de Cataluña, STS 1403/2015, de 24 de febrero (Rec. Suplicación 6239/2014), que la fibromialgia y síndrome de fatiga crónica (SFC) es motivo para declarar la “invalidez permanente”.

En la sentencia que nos ocupa, las dolencias de la paciente determinan un cuadro que “impide el correcto desempeño de todo tipo de trabajo, incluidas las tareas de naturaleza sedentaria y liviana que no requieran la realización de esfuerzos físicos especialmente intensos”….”En el momento actual se encuentra afectada por un trastorno mayor de carácter grave, que se presenta con intensidad suficiente como para anular su capacidad laboral, a lo que se añaden las restantes dolencias degenerativas”.

La argumentación toma como base la reiterada doctrina jurisprudencial sobre la configuración que la LGSS hace en relación a la incapacidad, por cuanto “la valoración de la invalidez permanente debe realizarse atendiendo fundamentalmente a las limitaciones funcionales derivadas de los padecimientos del trabajador”.

Múltiple doctrina casacional (SSTS 22.09.1988 EDJ 1988/7248, 21.10.1988 EDJ 1988/8281, 07.11.1988 EDJ 1988/8814, 09.03.1989 EDJ 1989/2700, 17.03.1999 EDJ 1989/3137, 13.06.1999 EDJ 1989/6033, 27.07.1989 EDJ 1989/7807, 23.02.1990 EDJ 1990/2016, 27.02.1990 EDJ 1990/2202 , 14.06.1990, etc.-) puntualiza que “la realización de un quehacer asalariado implica no sólo la posibilidad de efectuar cualquier faena o tarea, sino la de llevarla a cabo con un mínimo de profesionalidad, rendimiento y eficacia, y la necesidad de consumarlo en régimen de dependencia de un empresario durante la jornada laboral, sujetándose a un horario, actuando consecuentemente con las exigencias que comporta la integración en una empresa, dentro de un orden preestablecido y en interrelación con los quehaceres de otros compañeros, en cuanto no es posible pensar que en el amplio campo de las actividades laborales exista alguna en la que no sean exigibles esos mínimos de dedicación, diligencia y atención, que son indispensables incluso en el más simple de los oficios y en la última de las categorías profesionales, salvo que se dé un verdadero afán de sacrificio por parte del trabajador y un grado intenso de tolerancia en el empresario, pues de no coincidir ambos, no cabe mantener como relaciones laborales normales aquellas en las que se ofrezcan tales carencias, al ser incuestionable que el trabajador ha de ofrecer unos rendimientos socialmente aceptables”

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