El despido de un trabajador que estaba de baja, declarado nulo por discriminatorio

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Con fecha de 23 de diciembre de 2016, el Juzgado de los Social nº33 de Barcelona dictó sentencia por la cual se reconoce por vez primera la nulidad por discriminatorio de un despido cuando el trabajador se encuentra en situación de incapacidad temporal. Esta novedosa sentencia encuentra su apoyo en la sentencia TJUE de 1 de diciembre de 2016, en el asunto C-395/15 Daouidi (ES), por la que se resuelve la cuestión prejudicial planteada por el magistrado, y que establece que debe de entenderse por “discapacidad” en el sentido de la Directiva 2000/78.

La actual sentencia se desmarca de la doctrina que venía sosteniendo el Tribunal Supremo, la cual establecía que “la enfermedad, en el sentido genérico que aquí se tiene en cuenta desde una perspectiva estrictamente funcional de capacidad para el trabajo, que hace que el mantenimiento del contrato de trabajo del actor no se considere rentable para la empresa no es un factor discriminatorio en el sentido estricto” lo que podía dar lugar a un despido improcedente, pero, en ningún caso nulo (STS Sala de los Social de 12 de Julio de 2004, STS de 27 de enero de 2009). En opinión del Juzgado, esta doctrina, ha producido “el indeseado efecto de inseguridad y vulnerabilidad (..) en todo trabajador enfermo o que padece un accidente, al propiciar la generalización de despidos por tal causa”.

El trabajador en cuestión es un ayudante de cocina, que, tras sufrir un accidente laboral, al resbalar en la cocina y dislocarse el codo izquierdo y, aún en situación de incapacidad temporal, recibió una comunicación escrita de despido disciplinario, alegándose como motivo de despido la de “no alcanzar las expectativas establecidas por la empresa ni el rendimiento que la empresa considera adecuado o idóneo para el desempeño de sus tareas en su puesto de trabajo”.

Sin embargo, en el presente caso, se da la circunstancia de que el demandante fue contratado como ayudante de cocina por una duración inicial de tres meses, con un periodo de prueba de 30 días. El demandante no solo superó dicho periodo de prueba, sino que se prorrogó en nueve meses más el contrato inicial, contando para dicha prorroga con el informe favorable del Jefe de Cocina.

El trabajador presentó una demanda ante el Juzgado de los Social nº33 de Barcelona, solicitándose que se declarara nulo el despido por vulneración de derechos fundamentales, además del pago de una cuantía de 6.251 euros por daños morales y de 2.841,56 euros por daños materiales, o, en su defecto, que el despido fuera declarado improcedente.

El afectado alegó como uno de los motivos de la nulidad, que la causa real de su despido fue la incapacidad temporal derivada del accidente sufrido, citando expresamente la STJUE de 11 de abril de 2013 (Nuria) y la Directiva 2000/78.

Fue esta denuncia de discriminación lo que motivó al Juzgado a plantear la cuestión prejudicial, preguntando al TJUE si “el estado del Sr. Hugo, despedido mientras se hallaba en situación de incapacidad temporal, está comprendido en concepto de “discapacidad” en el sentido de dicha Directiva”.

La sentencia del TJUE de 1 de diciembre de 2016, dictaminó que, para que una incapacidad temporal fuese calificada de “discapacidad” conforme a la Directiva 2000/78 era necesario que la persona sufriese una limitación de su capacidad, que, al interactuar con diversas barreras, pueda impedir la participación plena y efectiva del interesado en la vida profesional en igualdad de condiciones que los demás trabajadores, y que tuviese un además un carácter “duradero”.

La apreciación de dicho carácter “duradero” correspondería al Juzgado. Para apreciarlo, la mencionada sentencia estableció como indicio el que “en la fecha del hecho presuntamente discriminatorio, la incapacidad del interesado no presente una perspectiva bien delimitada en cuanto a su finalización a corto plazo…”

 El Juzgado de Barcelona apreció que dicha incapacidad temporal tiene un carácter duradero, pues de los informes médicos realizados un mes y medio después del accidente y pocos días antes del despido, objetivó ya diversas lesiones que hacían impensable una reincorporación a corto plazo, situación de la que la empresa era conocedora.

El magistrado llegó a la convicción de que la “causa real” del despido no fue el mero hecho del accidente laboral, ni la inicial incapacidad temporal de la misma, sino la percepción, por parte de la empresa, de que tal incapacidad temporal se tornaba en “duradera”, y sin “una perspectiva bien delimitada en cuanto a su finalización a corto plazo”. Y es por ello, que el magistrado califico el despido impugnado de discriminatorio por discapacidad.

La consecuencia de la declaración de nulidad comporta la condena a la readmisión del trabajador en la empresa, al pago de los salarios de tramitación devengados, y al pago de la indemnización solicitada.

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