Cuidado con el disfraz que eliges para carnaval. Evita problemas legales.

¿Podría tener alguna consecuencia jurídica el disfraz elegido?

Como norma general, los disfraces de Carnaval no llevan aparejada consecuencia jurídica alguna al no vulnerar, en principio, ninguna norma penal tipificada en nuestro ordenamiento jurídico; sin embargo, conviene tener en cuenta los siguientes supuestos excepcionales:

1. Disfrazarse públicamente con uniformes, trajes y/o insignias, ya sean reales o réplicas exactas, por ejemplo, pertenecientes a la Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil, Cuerpo de Bomberos o Facultativos médicos, que atribuyan al particular un carácter oficial, de conformidad con el artículo 402 bis del Código Penal, podría suponer un delito de usurpación de funciones públicas que acarrearía una pena de multa de uno a tres meses.

2. Realizar actos propios de una autoridad o funcionario público mediando disfraz de los mismos, es decir, quien haga ver falsamente, con actos capaces, ya sea manifestándolo oralmente o dándolo a conocer bastante para engañar a una persona o colectividad que se tiene el carácter oficial para ejercer actos propios de dicha autoridad, por ejemplo, sería el caso del ciudadano que disfrazado de policía se dedica a regular el tráfico rodado, podría ser imputado por un delito de usurpación de funciones públicas tipificado en el artículo 402 del Código Penal, cuya pena prevista es de uno a tres años de prisión.

3. En carnaval, también conviene tener en cuenta que quien afirme falsamente o simule una situación de peligro a consecuencia de la cual sea necesario prestar servicio a un tercero mediante la movilización de servicios de policía, salvamento o asistencia, tal sería el caso en que un ciudadano disfrazado de ladrón fingiera atracar un establecimiento o la manifestación de una supuesta amenaza de bomba, estaría cometiendo un delito de desorden público tipificado en el artículo 561 del Código Penal con una pena de prisión prevista de tres meses y un día a un año o multa de tres a dieciocho meses.

Si además, el disfraz de atracador se empleara para asustar a una persona en concreto que vea peligrar su integridad física, podría estar cometiendo un delito de amenazas tipificado en nuestro Código Penal.

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