Día Mundial de la Salud: La Depresión

Baja laboral por depresión, conoce tus Derechos

¿Uso de la depresión como fraude laboral?

La depresión se ha convertido de uno de los mayores males del siglo XXI. Tanto es así, que desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) estiman que hoy en día hay 300 millones de personas inmersas en lo que se define como un trastorno psicológico caracterizado por una profunda tristeza, bajo estado de ánimo, pérdida de interés y de motivación y apatía entre otros síntomas.

Es más, la incidencia ha aumentado en un 18% en la última década (según datos de la OMS). Unas cifras que han hecho saltar las alarmas de las autoridades sanitarias y que ha motivado que este año el Día Mundial de la Salud (que se celebra el próximo 7 de abril) se centre en esta enfermedad mental, especialmente si se tiene en cuenta la repercusión que tiene en el ámbito, no sólo familiar, sino social y laboral.

Respecto a este último, el informe “Para un mejor abordaje de la depresión en el ámbito del trabajo”, publicado recientemente en la revista de la Sociedad Española de Psiquiatría, revela que el 10% de los trabajadores con depresión sufre un episodio al año, una cifra importante si se tiene en cuenta que son 36 los días de media que dura un episodio. “Texto cedido por Alba Jiménez Rodríguez. Periodista especializada en Salud Mental”

Las nuevas formas de organización del trabajo, las relaciones laborales y los modelos de empleo creados por la globalización y por los avances tecnológicos, así como la recesión económica mundial, han conllevado a un aumento del estrés existente en la población activa, hecho que tiene una relación directa con los trastornos de la salud, tanto físicos como psicológicos, que pueden llegar a sufrir los trabajadores durante su actividad laboral.

La depresión es una afección mental que puede enmarcarse dentro de lo descrito con anterioridad, en términos generales, se caracteriza por la pérdida de interés, sensación de cansancio, falta de concentración y/o de autoestima, abatimiento, tristeza…, de ese modo puede llegar a suponer para la persona que la sufre una gran dificultad tanto para afrontar el día a día como para hacer frente a su actividad laboral diaria.

En el supuesto de que el trabajador se encuentre imposibilitado, de forma temporal, para desarrollar sus funciones profesionales o que, aun siendo físicamente apto para el desempeño de las mismas, el trabajo pueda resultar negativo para la recuperación de su salud psicológica, puede solicitar la baja laboral por depresión, que recibirá idéntico tratamiento jurídico que el prevista en la normativa para las enfermedades comunes, ello de conformidad con las siguientes consideraciones:

– Las lesiones anímicas fruto de la depresión han de ser diagnosticadas por un facultativo médico, ya sea por el médico de familia de la Seguridad Social o por la Mutua de trabajo:

Al médico de cabecera deberá acudirse en el supuesto de que el origen de la depresión se encuentre fundamentado en motivos estrictamente personales, que nada tengan que ver con el desempeño de la actividad laboral, tal es el caso de una depresión desencadenada por el fallecimiento de un familiar, por problemas de pareja…

En este caso, el médico tras diagnosticar la enfermedad, dará inicio a la baja por contingencias comunes, procediendo al tratamiento de la depresión y a su oportuno seguimiento.

La Mutua de trabajo será la encargada de valorar la depresión que se fundamente exclusivamente en motivos laborales, tales como: Estrés, acoso laboral o mobbing, hostigamiento de la dirección, falta de reconocimiento, pago tardío de las nóminas…, dando lugar al diagnóstico e inicio de la baja por contingencias profesionales, concretamente en estos casos, la depresión se asimila a un accidente de trabajo, al no estar recogida en el listado taxativo de enfermedades laborales.

– La duración de la baja laboral por depresión dependerá de las circunstancias personales de cada trabajador, teniendo en cuenta que es una enfermedad que suele alargarse en el tiempo, dado que su recuperación se produce con cierta lentitud; no obstante, en cuanto a su límite temporal máximo resulta de aplicación el previsto para toda incapacidad temporal, esto es, 365 días que excepcionalmente pueden alargarse otros 180 días más, transcurrido dicho período el trabajador afectado deberá pasar el examen de un Tribunal médico que le dará definitivamente el alta o le atribuirá una incapacidad permanente o temporal dependiendo de su situación.

– Las prestaciones que le corresponden al trabajador dado de baja por depresión, serán las mismas previstas para el resto de bajas médicas concedidas por cualquier otro tipo de patología; en lo relativo al salario a percibir, el mismo dependerá del origen de la baja:

Si es una baja por depresión por contingencias comunes: Los tres primeros días no se recibe ninguna cuantía, entre el cuarto día y el vigésimo se cobraría el 60% de la base reguladora del mes anterior a la baja, y a partir de dicho momento, el 75% de la misma.

Si es una baja por depresión por contingencias profesionales: Se percibiría desde el día siguiente al inicio de la baja un 75% de la base reguladora.

– Resulta importante mencionar que algunas personas pueden llegar a utilizar este trastorno mental como vehículo para conseguir un fraude laboral, fingiendo síntomas propios de la depresión en aras de lograr la incapacidad temporal, estas conductas fraudulentas no se encuentran expresamente tipificadas en el Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, aunque si pueden estar previstas en los diversos convenios colectivos que resulten de aplicación, en todo caso, suponen una transgresión de la buena fe contractual, recogida en los artículos 5, 20 y 54 de la mencionada norma jurídica, que podrían desembocar en un despido disciplinario (sin indemnización) por parte del empresario, en el supuesto de que éste consiguiera reunir las suficientes pruebas acreditativas de la actuación fraudulenta.

La depresión puede diagnosticarse y tratarse médicamente, teniendo cabida en el ámbito jurídico a efectos de baja laboral.

No lo dude, pida ayuda profesional.

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